
“¿Qué condiciones hicieron posible que fueran reclutados?”
Esta pregunta, planteada desde el Consejo de Vocería de la Plataforma NNAPEs, invita a mirar más allá de las situaciones individuales y a preguntarnos por las condiciones sociales, económicas, territoriales e institucionales que pueden generar escenarios de vulnerabilidad para niñas, niños y adolescentes.
Pero también nos lleva a otra pregunta: ¿qué condiciones debemos construir para que las niñas, niños y adolescentes que viven estas situaciones puedan participar, ser escuchados y formar parte de las decisiones que les afectan?
En este sentido, garantizar el derecho a la participación no significa únicamente abrir un espacio para hablar. Significa generar condiciones para que esa participación pueda producir transformaciones.
Implica ofrecer espacios seguros de escucha, brindar información, asesorar y acompañar los procesos, ayudando a niñas, niños y adolescentes a identificar qué quieren expresar, qué decisiones deben tomar y cuáles son los pasos que pueden seguir.
En la Plataforma NNAPEs, las vocerías son rotativas y la participación es colectiva. Se trata de una participación protagónica, en la que las voces de niñas, niños y adolescentes ocupan un lugar central.
Un encuentro para escuchar y seguir pensando
Estas reflexiones formaron parte del Coloquio regional con y por los NNAPEs: “Principales desafíos ante el progresivo crecimiento del crimen organizado en la región y su impacto en los NNAPEs”, realizado el pasado 7 de octubre, en el marco del Día Internacional de los NNAPEs.
El encuentro reunió a especialistas, referentes institucionales, estudiantes y representantes del Consejo de Vocería para reflexionar sobre los desafíos que atraviesan las niñas, niños y adolescentes con referentes adultos privados de libertad en un contexto regional marcado por el crecimiento y la transformación de las dinámicas vinculadas al crimen organizado.
Más que ofrecer respuestas cerradas, el intercambio dejó planteadas numerosas preguntas y desafíos: cómo prevenir nuevas vulneraciones, cómo fortalecer las respuestas públicas, cómo sostener los vínculos familiares y cómo garantizar que las voces de los NNAPEs tengan una participación real en las decisiones que les afectan.
Para quienes no pudieron participar, invitamos a acceder a la grabación completa del coloquio y escuchar las distintas ponencias, reflexiones y aportes que allí se compartieron.
▶️ Ver la grabación completa del coloquio en YouTube
Una conversación entre distintas voces
El coloquio contó con la participación de Luis Pedernera,integrante del Subcomité para la Tortura de NNUU, ex Presidente del Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas; Daisy y Karen, integrantes del Consejo de Vocería de la Plataforma NNAPEs; Luis Sepulveda, Director Ejecutivo de ONG EnMarcha e integrante del Consejo Coordinador de la Plataforma NNAPEs; George Lima, Coordinador monitoreo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH/OEA), supervisor LAC y NA, derechos de la niñez, personas privadas de libertad y movilidad humana; y María Julia Garcete, Directora General del Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes (IIN-OEA). La moderación estuvo a cargo de Martín Coria, representante para América Latina y el Caribe de CWS.
A todas y todos ellos agradecemos especialmente por sus aportes, por compartir sus conocimientos y experiencias y por contribuir a generar este espacio de reflexión regional.
Agradecemos también especialmente a Karen y Daysi, voceras e integrantes del Consejo de Vocería de la Plataforma NNAPEs, por llevar al encuentro las voces y perspectivas de los y las NNAPEs.
Y a las y los estudiantes que participaron del curso “Promoción, Protección y Ejercicio de derechos de NNA con referentes adultos privados de libertad”, por acompañar el encuentro, realizar preguntas y compartir aportes que enriquecieron el intercambio.
¿Cómo proteger sin generar nuevas vulneraciones?
Uno de los desafíos planteados durante el coloquio fue la dificultad de conocer con precisión cuántas niñas, niños y adolescentes tienen referentes adultos privados de libertad en la región.
La falta de información suficiente constituye una dificultad para dimensionar el fenómeno y avanzar en políticas públicas que permitan responder a sus necesidades.
Pero generar información también plantea dilemas: ¿cómo cuantificar sin volver a vulnerar derechos?
El desafío no es solamente cuantificar a lxs NNAPEs, sino encontrar formas de producir información que permitan diseñar políticas públicas sin convertir esa información en una nueva fuente de vulneración de derechos.
Prevenir antes de que la vulneración ocurra
La prevención fue otro de los ejes del intercambio.
Niñas, niños y adolescentes pueden encontrarse expuestos a situaciones de reclutamiento, desaparición, violencia, exclusión social o desconfianza hacia las instituciones, especialmente en contextos atravesados por desigualdades sociales, económicas y territoriales.
Prevenir implica actuar a tiempo: generar condiciones de integración social, oportunidades educativas y comunitarias, espacios de participación y redes de protección capaces de acompañar de manera sostenida.
También implica evitar que las respuestas institucionales reproduzcan o profundicen los procesos de estigmatización, pobreza y exclusión que pueden incrementar las situaciones de vulnerabilidad.
Nombrar también implica una responsabilidad
Durante el encuentro también surgió una reflexión sobre el uso de determinadas categorías, como “terrorismo” o “crimen organizado”.
El uso excesivo, arbitrario o poco preciso de estas expresiones puede hacer que pierdan contenido y que se utilicen sin atender adecuadamente a sus definiciones y a las realidades concretas a las que hacen referencia.
Esto resulta particularmente relevante cuando hablamos de niñas, niños y adolescentes: las categorías que utilizamos para describir una realidad también pueden influir en la manera en que las instituciones y la sociedad responden ante ella.
Los NNAPEs no son responsables por los actos de sus referentes adultos
Una idea fundamental que atravesó el encuentro fue recordar que la responsabilidad penal es individual.
Las niñas, niños y adolescentes no tienen responsabilidad alguna por los hechos cometidos por sus referentes adultos y no deben cargar con sus consecuencias en forma de estigma, discriminación o limitaciones en el ejercicio de sus derechos.
La privación de libertad de un referente adulto puede generar profundas transformaciones en la vida cotidiana de una familia. El encarcelamiento de las mujeres, en particular, puede tener impactos directos en niñas, niños y adolescentes que quedan a su cuidado o que dependen de esos vínculos.
Por eso, las respuestas deben contemplar y proteger los vínculos familiares, evitando que los sistemas penal, penitenciario o de protección generen nuevas barreras entre los NNAPEs y sus seres queridos.
Sostener los cuidados y los vínculos
Entre los desafíos planteados aparece la necesidad de que los sistemas de protección puedan ofrecer asistencia, cuidados y acompañamiento sostenido.
Esto implica no solamente atender a las niñas, niños y adolescentes, sino también apoyar a quienes asumen sus cuidados, considerando las dificultades que pueden enfrentar las familias: traslados para mantener los vínculos, acceso a servicios de salud, atención en salud mental, información y acompañamiento institucional.
También resulta necesario que los sistemas de justicia y penitenciario asuman sus propias responsabilidades y que existan rutas claras de actuación para acompañar a las niñas, niños y adolescentes desde el momento en que un referente adulto es privado de libertad.
La interinstitucionalidad resulta fundamental para llegar a tiempo, sostener los vínculos y garantizar respuestas integrales.
Seguir construyendo preguntas
El coloquio dejó muchas reflexiones y, quizás, todavía más preguntas.
¿Cómo generar información sin estigmatizar?
¿Cómo prevenir el reclutamiento actuando sobre las condiciones que lo hacen posible?
¿Cómo garantizar que los sistemas de protección lleguen a tiempo?
¿Cómo sostener los vínculos familiares durante y después del encarcelamiento?
¿Cómo acompañar a quienes asumen los cuidados?
¿Cómo lograr que la participación de niñas, niños y adolescentes tenga una incidencia real en las decisiones que les afectan?
Desde la Plataforma NNAPEs continuamos promoviendo espacios de encuentro, participación y reflexión que permitan visibilizar estas realidades y, fundamentalmente, escuchar las voces de quienes las viven.
Porque las niñas, niños y adolescentes no son solamente destinatarios de las políticas y las respuestas institucionales: son sujetos de derechos y protagonistas de las transformaciones que les afectan.
Y porque garantizar el derecho a la participación significa generar las condiciones para que esa participación pueda producir transformaciones.


