Con motivo de los 30 años de la Convención de los Derechos del Niño, el 20 de noviembre se realizó en San José de Costa Rica el Panel La Voz de la Niñez y la Adolescencia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), organizado por Fundación Paniamor y la Corte IDH, con el auspicio de Save the Children,
Allí participaron niños, niñas y adolescentes de diferentes países de Latinoamérica, representantes de diferentes redes regionales, con el objetivo de presentar la situación de la niñez y la adolescencia ante diferentes problemáticas entre las que se encuentra la privación de libertad de sus familiares.
Se trató de una actividad de participación sin precedentes, ya que los/as niños, niñas y adolescentes fueron escuchados/as por los jueces de la Corte IDH y también pudieron intercambiar sobre las temáticas. Fue una instancia interpelante para los adultos que toman las decisiones, ya que los/as adolescentes cuestionaron también los mecanismos de participación. “¿Estamos hablando de consulta o de participación?”, distinguió Keilor, adolescente que auspició de moderador de la jornada, y añadió: “Hay una actividad y los sientan ahí y es para la foto nomás, ¿pero realmente participaron?”.
Sobre la Convención, Keilor instó a trascender la norma y aplicar sus contenidos en la realidad actual: “¿Qué buscamos con la Convención? ¿Que la tengamos presente o que sea realmente parte de la vida de los niños/as y adolescentes?”.
Desde la Plataforma NNAPES participaron Héctor (Nicaragua) y Esperanza (Chile), quienes presentaron la situación de los niños, niñas y adolescentes con referentes adultos privados de libertad en América Latina y Caribe. Los/as adolescentes mencionaron la difícil situación que viven los niños, niñas y adolescentes cuando un/a familiar es privado de libertad, manifestando de forma contundente aquellas vivencias adversas a las que se enfrentan por tener una familiar privado de libertad. “Muchas veces somos golpeados y nos apuntan con armas, pero no somos los que cometimos el delito”, señalaron.
Finalmente, realizaron una serie de recomendaciones a los jueces para disminuir el impacto que genera esta realidad en los niños, niñas y adolescentes.



