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Guatemala y Chile: proyectos para mejorar la calidad de las visitas a las cárceles

Foto: Enmarcha

Las visitas son uno de los momentos más difíciles para los niños, niñas y adolescentes con referentes adultos privados de libertad, ya que la mayoría de las veces sufren varias vulneraciones en estas instancias. A partir de esta problemática, desde Colectivo Artesana (Guatemala) y Enmarcha (Chile) se está trabajando para mejorar las condiciones de las visitas.

Durante este semestre, Colectivo Artesana entregó el proyecto final para la construcción de un área de guardería y visita en la cárcel de Zacapa. Esta iniciativa se realiza en alianza con el Sistema Penitenciario de este país y de la Asociación Esperanza de Vida. El espacio incluye un consultorio de medicina general y otro de odontología, un patio de juegos y una cancha polideportiva. El objetivo es que esta propuesta se extienda a otros centros penitenciarios del país en un futuro.

Foto: Colectivo Artesana

Además, Colectivo Artesana está trabajando en la creación de protocolos específicos para que la policía no vulnere los derechos de los niños, niñas y adolescentes. En este sentido, el avance más importante ha sido la incorporación del artículo N° 18 en el documento de Lineamientos para el uso de la fuerza en el ejercicio de la Función Policial, que ya está siendo implementado. Este artículo señala que las aprehensiones deben realizarse causando la menor afectación posible y el personal policial debe coordinar la protección de las niñas, niños o adolescentes vinculados a la persona detenida.

Desde, Chile, la organización Enmarcha viene trabajando en una línea similar. Durante estos meses se ha desarrollado una propuesta de ludoteca en las filas de centros penitenciarios (averiguar si es uno o mas de uno) para acompañar a los niños y niñas en la espera. Esta propuesta ha tenido lugar en los días de fechas especiales, que es cuando más niños, niñas y adolescentes visitan a sus familiares privados de libertad. Se trata de un espacio para relajarse, dibujar, pintar y entretenerse mientras esperan para entrar a las visitas.

Además, el primer semestre del año contó con las acciones de los observadores de la niñez y la adolescencia. Se trata de un grupo de expertos

de Enmarcha que ha realizado visitas a las filas de los centros penitenciarios de Santiago, con el objetivo de observar y monitorear las condiciones de los niños, niñas y adolescentes que visitan estas cárceles y de esta forma, hacerle llegar las observaciones a Gendarmería para lograr mejoras en el futuro.

Fuentes de referencia: Colectivo Artesana y Enmarcha

México: REDIM avanza en un mapeo de organizaciones para identificar a la población NNAPES


La Red por los derechos de la infancia en México (REDIM) está trabajando en el proyecto “Alianza de organizaciones por los derechos de niñas, niños y adolescentes con referentes adultos privados de libertad en México”; a través del cual se generará un estudio base entre las organizaciones que integran la REDIM para identificar a la población NNAPES que la mayoría de las veces resulta invisibilizada.

De esta forma se busca construir un primer mapa que oriente las acciones de sensibilización, visibilización y de incidencia necesarias para avanzar hacia la construcción de un grupo de trabajo nacional sobre los derechos de NNAPES.

Y por otro lado, se piensa también en un segundo proyecto que se trata de la elaboración de un módulo de capacitación que pueda ser adaptado y usado para diferentes públicos y que incluya, entre otras cosas, una conceptualización de los NNAPES. Este trabajo permitirá realizar un aporte a la reflexión colectiva generada por otros avances que han logrado las diferentes organizaciones de la Plataforma.

Fuente: REDIM

OEA, Washington: Se presentó estudio regional sobre el impacto de las políticas de drogas en NNAPES

Estefanny realizando su presentación en la OEA

“Los niños, niñas y adolescentes no cometen delitos, nos tratan como si no tuviéramos derechos y nos dejan invisibles”, señaló Estefanny Sessa, joven uruguaya que participó en la presentación del estudio regional Niñez que cuenta, en la OEA (Washington).

Las palabras de Estefanny surgen de su propia experiencia, ya que su vida y la de su hermano cambiaron completamente cuando, años atrás, su padre fue privado de libertad. Su testimonio formó parte de los 70 relatos de niños, niñas y adolescentes con referentes adultos privados de libertad por delitos de drogas, que están comprendidos en esta investigación.

Con la coordinación de Church World Service y la colaboración técnica de Gurises Unidos, la publicación compila y analiza información de ocho países de la región: México, Panamá, Costa Rica, República Dominicana, Colombia, Brasil, Chile y Uruguay.

Actualmente, se estima que en América Latina y Caribe hay alrededor de 2.3 millones de niños, niñas y adolescentes con padre o madre privado/a de libertad (NNAPES). Aproximadamente, 450.000 de ellos/as tiene a sus padres encarcelados por delitos de drogas. En los últimos años, en la región se ha dado un incremento de los encarcelamientos por delitos de drogas menores no violentos, lo cual impacta en la vida de las familias de estas personas, que enfrentan múltiples vulnerabilidades. En el caso de los niños, niñas y adolescentes el estudio señala la violencia, discriminación y asunción de roles adultos como algunas de las principales problemáticas. “Empecé a salir con el carro, tuve que dejar de estudiar y movilizarme con abogados para ver la pena que le iban a dar [a mi padre]”, expresó Estefanny en la presentación del estudio.

Sus voces

La vulneración de los derechos de estos niños, niñas y adolescentes comienza desde los allanamientos y detenciones, donde se observa la violencia institucional ejercida por la policía. “Entró la policía y me apuntaron con una pistola”, expresó Mario (11 años, Panamá). Desde Uruguay, Sofía (16 años), contó una historia similar. La primera vez que realizaron un allanamiento en su casa tenía 10 años: “Veía cómo golpeaban a mis hermanos porque les preguntaban cosas y mis hermanos no les decían y veía como a mi madre la encerraban en el baño y la tocaban las mujeres para ver si tenía droga adentro”.

Este tipo de situaciones, así como el tráfico de drogas y la violencia en la comunidad son naturalizadas por los/as NNAPES. El relato de Gabriela (19 años, Panamá) ejemplifica esta naturalización: “[Mi mamá] nos explicaba que si venía la policía teníamos que salir de la casa, sentarnos en el patio y no decirles nada […], nosotros no debíamos decir nada…”.

A menudo, los niños, niñas y adolescentes tienen que asumir roles adultos como el trabajo y los cuidados de sus hermanos/as, lo cual a veces implica la deserción del sistema educativo. “Que mi papá esté preso ha destruido mi familia. Mi mamá y nosotros hemos pasado muchísimo trabajo, tanto que tuvimos que trasladarnos del pueblo donde vivíamos… Yo no me habría casado siendo adolescente, si no fuera para quitarle a mi mamá la carga de mantenerme a mí y a mis hermanos…No resistía ver a mi mamá con tanta carga y sin dinero”, contó Chanel (17 años, República Dominicana).

Ana (20 años, México) tenía 14 años cuando su vida cambió. “Tuve que dejar todo lo que tenía planeado para enfocarme en cuidar a mis hermanas, francamente dejé mi escuela, dejé a mis amigos, o sea dejé la vida de una adolescente para enfocarme en la vida de una mamá”, relató.

La experiencia de las visitas a la cárcel es una situación de suma complejidad para ellos/as, ya que por un lado está presente la alegría de reencontrarse con sus familiares, pero por otro, sufren situaciones de violencia institucional. “Tenía que desnudarme y ponerme en cuclillas tres veces”, manifestó Rian (16 años, Brasil). Desde Panamá, María (9 años, Panamá) tiene un relato similar: “A mí no me gusta la manera cómo me revisan porque me pueden tocar partes que a mí no me gustan”.

La discriminación es otra de las problemáticas que viven los/as NNAPES por delitos de drogas. “Porque igual algunas veces me lo gritan a mí, pero desde lejos, que soy hija de traficante, porque igual no sólo mi mamá ha sido traficante, toda mi familia, me siento como con rabia porque nada que ver que me digan así, ¡si yo no soy la que trafica!”, expresó Luz (14 años, Chile).

Invisibilización

Además de sufrir múltiples formas de violencia, la investigación indica que los/as NNAPES son a su vez invisibilizados por los Estados. Por esto, el estudio realiza una lista de recomendaciones destinadas a defender y promover los derechos de los niños, niñas, y adolescentes, así como a reformar el sistema de justicia penal en la región.

Las recomendaciones claves para los Estados y los proveedores de servicios incluyen:

  • Participación de los niños, niñas y adolescentes, incluidos los/as NNAPES en las discusiones y medidas que los afecten.
  • Integración de equipos de psicólogos y trabajadores sociales que brinden atención a los/as NNAPES en los centros educativos.
  • Implementación de programas participativos de integración social centrados en la infancia y el género que incluyan a los/as NNAPES. 
  • Consideración de los impactos de las políticas de drogas en la vida de NNAPES, en discusiones y reuniones de organismos internacionales y regionales de control de drogas.
  • Producción y difusión de datos cuantitativos sobre niños, niñas y adolescentes cuyos padres están encarcelados, desglosados por género, y asegurando que esta información sea pública y accesible. 
  • Asegurar que se apliquen las penas o medidas de precaución menos perjudiciales para el bienestar de los hijos e hijas de las personas acusadas, adoptando una metodología caso por caso y favoreciendo medidas alternativas al encarcelamiento. 
  • Asegurar que la persona detenida quede encarcelada en un lugar cercano al domicilio de sus hijos, de acuerdo con el artículo 9 y el artículo 3 de la Convención sobre los Derechos del Niño. 

Durante la presentación del estudio, Estefanny también realizó sus recomendaciones. Entre estas, señaló la necesidad de brindarle a la persona privada de libertad “las cosas básicas para que las familias no tengan que hacerse cargo”, así como oportunidades laborales para cuando salen de prisión. Además, la joven reclamó erradicar la violencia en el Sistema Penitenciario, y acelerar los procesos de sentencia en el Sistema de Justicia.

Nuevo informe: Condiciones de vida de niñas, niños y adolescentes cuyos padres o familiares están privados de la libertad en la Argentina

Foto: Marisa Montes
La oficina regional para América Latina y el Caribe de Church World Service (CWSLAC) junto con el Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) presentaron la semana pasada este informe especial.
El estudio ofrece una primera aproximación cuantitativa a la problemática de las condiciones de vida de los niños, niñas y adolescentes con su padre, madre o algún referente encarcelado (NNAPES, de aquí en adelante) y el impacto que los encarcelamientos de aquellos les ocasionan.

En el informe, y ante la falta de estadísticas oficiales, se realiza una estimación que da como resultado que, en 2018, había en Argentina 146.112 (niños, niñas y adolescentes pertenecientes a hogares con por lo menos algún miembro detenido al momento de responder la encuesta EDSA). 

Cabe destacar que esta estimación probablemente subestima el fenómeno dado que una proporción de niños/as producto del encarcelamiento paterno ya no residen en sus hogares de origen, o el familiar encarcelado no es un miembro del hogar.

Entre los datos más relevantes que arroja el estudio se puede destacar que:
– En relación a los hogares donde viven los NNAPES:

El 37,9% de los NNAPES pertenece a hogares de sectores trabajadores informales y el 55,3% a hogares de estrato obrero integrado.
El clima educativo en estos hogares es predominantemente bajo, siendo así que casi la mitad (48,8%) pertenece a hogares con un clima educativo bajo y el 30,4% a hogares con un clima educativo medio-bajo.

Para el estudio se compararon las condiciones de vida de los NNAPES con las de sus pares más parecidos en términos de sus condiciones de vida pero que no tienen un miembro adulto de sus hogares privado de la libertad y los resultados que surgieron de este esfuerzo fueron que:

7 de cada 10 NNAPES residen en hogares por debajo de la línea de pobreza (68,9%) y el 16,1% por debajo de la línea de indigencia, mientras que los NNA del grupo de comparación representan el 57,1% y el 19,9%, respectivamente.
La propensión al déficit educativo es uno de los datos destacados. Los NNAPES entre 4 y 17 años registran un rezago escolar del 19,2% frente al 12,7% en sus pares no NNAPES, 23,5% de probabilidad de haber repetido algún año frente al 15,8%, y 13,6% no asiste a la escuela frente a 11,1. 
Asimismo, entre los niños/as escolarizados los NNAPES tienen el triple de probabilidad de necesitar apoyo escolar que pares NO NNAPES (8,3% versus 2,8%).
Más de uno de cada cuatro NNAPES (26,2%) no suele festejar su cumpleaños, situación que se da entre el 24,3% de los niños y niñas sin familiares detenidos.
Mientras 4 de cada 10 NNAPES de 0 a 12 años (40,2%) comparten la cama o colchón para dormir, esta situación se da en el 36,9% de sus pares del grupo de comparación.

En suma, este informe viene a confirmar, a partir de datos cuantitativos, esto que CWS y sus socios de Plataforma NNAPES han sostenido desde que comenzaron a trabajar sobre el tema, que el encarcelamiento empeora la situación de vulnerabilidad en la que la mayoría de estas familias vivía antes de ocurrido este hecho.

Se puede acceder a la Presentación (elaborada por el ODSA) utilizada para presentar el informe aquí y al informe completo aquí.


Nota elaborada por Luciano Cadoni, Oficial de CWSLAC en Programas de Protección de los Derechos de la Niñez. 




Repercusión en medios

Según la UCA, 146 mil chicos tienen encarcelado a algún miembro de su familia (Infobae)

Los olvidados: cómo impacta en la vida de un niño tener un familiar encarcelado (Infobae)

Infancia vulnerable: padres detenidos, hijos sin derechos (Perfil)

Unos 146 mil niños y adolescentes tienen a algún integrante de su hogar (Telam)

Infancia olvidada: hay 146 mil chicos que viven en hogares con familiares en prisión y sufren más la pobreza y la violencia (A24)

Víctimas invisibles: Hay 150 mil chicos que tienen a alguno de sus padres presos (Clarín)

Víctimas inocentes: cómo se deteriora la calidad de vida de los 146 mil niños y adolescentes con familiares presos (RED/ACCIÓN)

Miles de niños y adolescentes tienen encarcelado a algún integrante de su hogar (Tiempoar)

146 mil niños tienen al menos un familiar en la cárcel (El Intransigente)

Hay 146 mil chicos que viven en hogares con familiares en prisión y sufren más la pobreza y la violencia (Noticias de Tierra del Fuego AIAS)

Andrea Casamento compartió su testimonio y su trabajo al frente de ACIFAD en Nueva York

En el marco de la reunión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW 2019), de ONU Mujeres, se llevó adelante el evento paralelo “Nada sobre nosotros, sin nosotros: Levantando las voces de niños de padres encarcelados”, en el que, en base a la invitación y apoyo de CWS, participó Andrea Casamento, fundadora de ACIFAD. Cabe destacar que este fue el único de los eventos paralelos, de los más de 400 que se realizaron, que se enfocó en esta temática.

El testimonio de Andrea inspiró y emocionó al público, como en otras oportunidades. Tomar su ejemplo y convertir las experiencias negativas en positivas, para cambiar la vida de otros, fue uno de los comentarios que surgieron luego de su presentación.

“Aprendí muchísimo, conocí organizaciones, compañeros, en su mayoría mujeres comprometidas, que desde el lugar donde les toca estar intentan hacer un mundo más justo con lugar para todos”, reflexionó Andrea.

Andrea Casamento junto a Teresa Njoroge.
Foto: Luciano Cadoni

Además de su participación en este evento, Andrea tuvo la oportunidad de compartir su testimonio en la conferencia Beyond the Bars, la cual congregó a más de 800 mujeres y activistas que han vivido experiencias relacionadas a la privación de libertad de familiares o incluso propia, como es el caso de la keniata Teresa Njoroge, quien estuvo en la cárcel por un delito que no cometió.

“Quedó claro que todo recae sobre las mujeres, que además tienen al cuidado a sus hijos y no saben cómo enfrentar esta situación que las desborda”, señaló Andrea y destacó que en general las mujeres se sienten incomprendidas: “Y es verdad, porque son ellas quienes además de transitar por esta situación difícil, tienen que tener la solución a un problema complejo con múltiples aristas”. Para ella, al tratarse de una problemática de gran dimensión, las organizaciones deben elegir qué abordaje realizar, por ejemplo, en el caso de Teresa, su organización se orienta a preparar para el mundo del trabajo a las mujeres que recuperan la libertad.

Andrea Casamento junto a Luciano Cadoni (CWS),
reunidos con integrantes del proyecto Echoes of
Incarceration. 
Andrea tuvo además la oportunidad de visitar, aprender y compartir saberes con organizaciones y grupos que trabajan con temáticas relacionadas como: la Alianza de familias por la justicia, el Centro de Oportunidades de Empleo, la Comisión de Mujeres de la OEA, el proyecto Echoes of Incarceration, y Osborne Association. La semana cerró con una visita a la cárcel de mujeres de la isla de Rikers, una oportunidad que le permitió entender más acerca del sistema penitenciario de Estados Unidos.


Visita a la cárcel de Rikers

“Respecto de Rikers tengo para escribir una biblioteca, de hecho estamos escribiendo un borrador para una publicación que compara una cárcel de allá con una de acá (Argentina)”, puntualizó Andrea sobre esta cárcel que catalogó como un lugar limpio y habitable, pero con extremas medidas de seguridad.

La fundadora de ACIFAD comentó que durante la visita no pudieron conversar con ninguna de las mujeres privadas de libertad, ya que “estaban muy medicadas” y añadió que la visita permitió conocer “la barbaridad a la que se somete a esas mujeres, que si logran salir de allí se les va a pedir que sean buenas madres”.

Isla de Rikers. Foto: NY Daily News Archive
Para Andrea, en Rikers, las personas privadas de libertad pierden contacto con la realidad. “Pasás a ser una posesión del estado totalmente despersonalizada”, expresó. Esto se evidencia desde el uso de uniformes hasta el relacionamiento con las familias que, por ejemplo, tienen prohibido ingresar alimentos al centro penitenciario. Otro capítulo es el consumo problemático de sustancias de muchas de las personas privadas de libertad, quienes no reciben ningún tipo de tratamiento”, agregó. 
“El punto es de qué hablamos cuando hablamos de seguridad, porque acá y allá, estos lugares son totalmente inseguros para las personas que los habitan y quienes los circundan, es decir, trabajadores del lugar, familias, hijos. Y la verdad tampoco nos garantiza que una vez cumplida la condena, la sociedad va a estar más segura. La pregunta sería, para qué encerramos a las personas sometiéndolas a estas barbaridades, si lo único que aporta es dolor y sufrimiento pero ninguna solución. Y esto es así en todo el mundo”, sentenció Andrea.

Para ella, entre otras conclusiones, esta visita le confirmó nuevamente que no se puede trabajar con hijos/as de personas privadas de libertad sin conocer la realidad que viven sus padres, ya que se trata de una realidad que también viven los niños, niñas y adolescentes.

Avanza la participación de NNAPES en varios países

Foto: Marisa Montes
En este periodo se han conformado grupos orientados a la participación de niños, niñas y adolescentes con referentes adultos privados de libertad, en países como Argentina, Chile, Nicaragua y Panamá. La iniciativa tiene por objetivo su empoderamiento a partir de una perspectiva de derechos y de esta forma, promover el ejercicio pleno del derecho a la expresión, consagrado en el Art. 13 de la Convención sobre los Derechos del Niño. 
A partir de estos grupos, se pudo contar con la participación de Gianella (Argentina), Alonso (Chile), Gretel y Elías (Panamá) en la IV Asamblea de la Plataforma NNAPES (ver nota). Participar de la Asamblea fue una instancia que les generó nuevos aprendizajes y reflexiones para compartir en sus respectivos grupos.


Se consolida el grupo de Argentina

Este grupo, que surgió a partir de la demanda de los propios niños, niñas y adolescentes, se ha consolidado como un espacio de expresión y reflexión para ellos y ellas.

Los encuentros mensuales han consistido en talleres en los que se promovió lo lúdico y la expresión artística, trabajando también a partir del cine y la actuación.

Entre otras, se realizaron actividades de reflexión sobre la identificación de las violencias en sus espacios de circulación cotidiana (la escuela, la familia, el barrio, la cárcel) y a través de la dramatización, las conclusiones se pusieron en común. Algunas de las situaciones trabajadas fueron los allanamientos y el bullying en los centros educativos.

Es interesante destacar que las dos últimas reuniones contaron con la presencia de Lucas, joven que representó a Argentina en la III Asamblea de la Plataforma en 2016 y quien, a partir de su participación en el documental Desinvisibilizar se ha transformado en un referente en el tema como ahora lo es para los 15 niños y niñas que integran este grupo

Esta es una iniciativa es coordinada por CWS y ACIFAD y que contó con el apoyo de la oficina regional del General Board of Global Ministries.

Chile y Panamá unidos en el trabajo por la defensa de NNAPES

Niñas y niños de Panamá reunidos con autoridades
policiales. Foto: Enmarcha
A través de la organización Enmarcha se ha conformado un grupo de niños, niñas y adolescentes con referentes adultos privados de libertad, conformado mediante varios proyectos orientados a esta población, entre los que se encuentra la propuesta #SiYoFueraJuez, una iniciativa que busca que niños y niñas discutan sobre temas como la justicia y propongan mejoras del sistema a los jueces. El proyecto contó con un encuentro en el Parlamento de Chile entre niños, niñas y adolescentes y 50 jueces del Poder Judicial de este país. 
Este proyecto se replicó en Panamá con la versión #SiYoFueraPolicía, a través del proyecto que Enmarcha desarrolla junto con REDNANIAP y con el apoyo del Fondo Chile
Este trabajo se ha realizado además con la organización Morada de Restauración, en la comunidad de Nueva Gorgona (Distrito de Chame, Panamá Oeste), y se enmarca en un programa destinado a reducir la vulnerabilidad de los derechos de los niños, niñas y adolescentes con referentes adultos privados de libertad. 
Las actividades de este programa han consistido principalmente en la realización de talleres formativos con perspectiva de derechos para niños, niñas y adolescentes, así como un trabajo integral con sus familias en donde se realizaron encuentros, visitas a sus hogares, acompañamiento, e instancias de relevamiento de información. “Las actividades con los niños están orientadas a minimizar el impacto que tiene sobre ellos la condición de NNAPES”, comentó José Ovalle, director de REDNANIAP, y agregó que las temáticas que se trabajan se relacionan con la privación de libertad de los adultos, la justicia, la estigmatización y cómo manejar el impacto psicológico que les genera encontrarse en esta situación. “La idea es que los niños puedan expresar sus emociones y el significado de sus vivencias, con un enfoque de derechos”, agregó Ovalle.

Nicaragua hacia el empoderamiento de niñas, niños y familias

Foto: INPHRU
La organización INPRHU ha desarrollado diversas acciones con el objetivo de empoderar a niñas, niños y adolescentes con referentes adultos privados de libertad. En este marco, se realizaron encuentros para reflexionar y compartir experiencias, en los que también se han elaborado productos creativos por parte de los niños, niñas y adolescentes que participaron. Desde INPRHU se señala que ellas/os se están convirtiendo en actores de cambio en los barrios de Managua: Las Torres, Hilario Sánchez y Quinta Nina. 
Además, se han desarrollado asambleas comunitarias con familias de algunos de estos barrios, haciendo visible el estado de vulnerabilidad de NNAPES. Este trabajo tuvo la oportunidad de contar con un encuentro de familiares, quienes se involucraron en las distintas dinámicas de la jornada, entre las que se buscó el empoderamiento de sus derechos y formar a las familias para la comprensión de los sistemas de justicia y penitenciarios de este país.

Cabe destacar que este proceso se está llevando a cabo gracias al apoyo de la organización Week of Compassion

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