Foto: Enmarcha

El impacto emocional es una de las principales consecuencias que viven niños, niñas y adolescentes cuando sus referentes adultos son privados de libertad.

Por esto, en Chile, la organización Enmarcha inauguró la primera clínica psicológica de atención especializada que comenzó en mayo de este año atendiendo a 18 niños, niñas y adolescentes que tienen familiares privados de libertad.

El proyecto está liderado por una psicóloga con experiencia clínica en atención a niños, niñas y adolescentes y recibe el acompañamiento de profesionales de Enmarcha. La clínica lleva 3 meses de funcionamiento y está atendiendo niños y niñas de entre 4 y 8 años, que viven en diversas comunas de la Región Metropolitana de Santiago.

Además, el equipo está conformado por un grupo de estudiantes de psicología de la Universidad de Chile, que se encuentran realizando su práctica profesional. Este proceso forma parte de una investigación que espera recabar evidencia sobre los impactos en la salud mental de niños, niñas y adolescentes que tienen familiares privados de libertad, junto a las respuestas que se están generando desde el Estado y la sociedad civil.

En una línea similar, República Dominicana, desde la organización Caminante, también ha priorizado la atención psicológica de niños, niñas y adolescentes con referentes adultos privados de libertad. En estos meses han realizado sesiones grupales de terapia cognitivo conductual con el objetivo de propiciar el relacionamiento con otros niños, niñas y adolescentes, así como desarrollar diferentes habilidades sociales que faciliten su independencia.

“Escuchar a otros niños hablar de lo que ellos sienten en determinadas situaciones ayuda a que estos puedan reconocer aspectos a mejorar”, señala natividad González, psicóloga de Caminante.

Fuente: Enmarcha y Caminante