Entre los días 12 y 15 de mayo se llevará a cabo la novena Asamblea de la Plataforma NNAPES, en San Pedro Sula (Honduras), y contará con la participación de representantes de las 12 organizaciones miembro, así como el grupo de vocerías de adolescentes de países como Brasil, República Dominicana, Chile, Honduras, Uruguay y México.
El objetivo es fortalecer la articulación regional de la Plataforma en la promoción y defensa de los derechos de niñas, niños y adolescentes con referentes adultos privados de libertad en el nuevo contexto socio político de la región.
Objetivos específicos 1. Promover el intercambio y conocimiento entre los miembros de la Plataforma para consolidar vínculos y acciones conjuntas a nivel país, regional e internacional para y con los NNAPES. 2. Elaboración y aprobación de líneas orientadoras para el próximo plan estratégico 2025-2029.
En este video, ofrecemos una línea de tiempo de las asambleas realizadas a lo largo de estos años y sus acciones claves implementadas en pos de la visibilización de una temática que antes era invisible.
La organización Caminante (República Dominicana) está llevando adelante el proyecto Trazando un camino juntos, una iniciativa de vocería y liderazgo juvenil en el marco del espacio de participación regional de niños, niñas y adolescentes con familiares privados de libertad que está desarrollando la Plataforma NNAPES.
En los últimos meses, los niños, niñas y adolescentes de la organización eligieron a sus voceras, por lo que Perla, Paula, Victoria, Franchesca, Rayshell y Yessica resultaron electas para representar a la organización en el mencionado espacio de participación regional de NNAPES.
El grupo ha planificado un ciclo de ocho talleres para trabajar con los niños, niñas y adolescentes de la organización. El primero fue de educación emocional y tuvo como objetivo aprender a gestionar las habilidades socioemocionales para lograr le bienestar emocional y mental. La propuesta se enfocará a trabajar habilidades para la vida y se buscará brindar herramientas para prevenir situaciones de violencia.
Más de 400 personas participaron en este encuentro que tuvo lugar a través del formato virtual. El evento fue organizado por la Dirección de Niñez en Contexto de Encierro, de la Subdirección General de Políticas de Género de la Dirección General de Asistencia y Tratamiento del Servicio Penitenciario Bonaerense.
Desde la Plataforma NNAPES, participaron Lía Fernández (Secretaría Ejecutiva), Luis Sepúlveda (Enmarcha-Chile) y Amira Di Pizzo (ACIFAD-Argentina).
“Aunque no tengamos lugar de decisores de políticas públicas, todos podemos hacer algo desde el lugar que nos toca”, señaló Lía Fernández, quien habló sobre la conceptualización de NNAPES, que comprende una diversidad de situaciones y contextos cuando un familiar es privado de libertad. Fernández también mencionó los impactos que se generan cuando un niño, niña o adolescente tiene un familiar privado de libertad y cómo desde el trabajo en territorio resulta desafiante generar propuestas atractivas a nivel comunitario, para sacarlos/as de los circuitos de violencia en los que muchas veces están insertos/as.
En este sentido, Luis Sepúlveda, desde Enmarcha (Chile) comentó el trabajo que viene realizando el proyecto Abriendo Caminos en comunidades alejadas de los centros urbanos. “Es muy importante hacer una lectura socioterritorial para tener una lectura comunitaria”, señaló al respecto del trabajo que realizan. Sepúlveda también comentó acerca de las acciones participativas que han realizado niños, niñas y adolescentes en los últimos años en el marco de este proyecto, como la iniciativa Si yo fuera juez, que propició instancias de participación de NNAPES en el ámbito del sistema judicial. Por su parte, desde ACIFAD (Argentina), Amira Di Pizzo, presentó datos acerca de una investigación realizada sobre las mujeres que tienen familiares privados de libertad, quienes en la mayoría de los casos se encargan de los roles de cuidado de las personas privadas de libertad, así como de los niños, niñas y adolescentes. Entre las tareas diarias que realizan estas mujeres se encuentra trabajar, el 80% de estas mujeres aseguró que visita a su familiar detenido. Las visitas a la cárcel son una actividad más que se integra a otras tareas como trabajar, tareas domésticas y cuidado de niños y niñas.
Comisión de Acción Social Menonita (CASM) es una organización hondureña con 40 años y que trabaja fortaleciendo las capacidades de autogestión a familias y otras organizaciones, con el propósito de hacer frente a la injusticia social, económica, ambiental y política.
Según informó CASM, hasta 2020 se conoce que la población carcelaria de Honduras ascendía a 21670 y de este número 1222 eran mujeres. En el contexto de abordaje a las familias, CASM trabaja con numerosos niños, niñas y adolescentes con referentes adultos privados de libertad. En 2021, con apoyo de Church World Service y asistencia técnica de INPRHU, la organización trabajó en el proyecto Psique Arte, de atención a NNAPES de la ciudad de San Pedro Sula, la segunda ciudad en importancia en el país y en población, a través de una propuesta de investigación terapéutica para la asistencia de esta población.
Las comunidades que participaron en la propuesta fueron: Bordo Nueva Esperanza, Bordo Gavión, Bordo Bográn y Bordo Guadalupe. Allí se trabajó con adultos y niños, niñas y adolescentes con diferentes metodologías y técnicas terapéuticas en combinación con herramientas artísticas para fortalecer el desarrollo emocional, psicológico y familiar con el fin de afrontar el impacto del encarcelamiento.
La propuesta tuvo como propósito identificar y caracterizar a esta población, por lo cual también se aplicaron cuestionarios y entrevistas individuales, además de las instancias grupales de arteterapia. Entre los resultados, CASM identificó la necesidad de brindar herramientas de psicoeducación a NNAPES y familias sobre esta problemática. También se visualizó que es necesario sensibilizar y concientizar a familias, comunidades y estado. Desde la organización se manifestó además el desafío de aumentar el alcance de esta iniciativa a otras comunidades que cuentan con familiares privados de libertad.
Actualmente, CASM tiene alcance nacional, trabajando en varios puntos del territorio hondureño, particularmente en 14 de los 18 departamentos del país que incluye el Valle de Sula donde se encuentra San Pedro Sula una de las ciudades más grandes del país, el occidente y el litoral Atlántico, zonas donde hay una gran diversidad étnica y altos índices de pobreza y exclusión social.
Se trata de una serie de cuatro capítulos realizada junto al canal argentino Pakapaka que contó con la participación de niños, niñas y adolescentes con referentes familiares privados de libertad.
Cada uno de los episodios se centra en una situación que estos niños, niñas y adolescentes experimentan en algún momento durante el encarcelamiento de un familiar: asumir roles adultos, ir a visitar al familiar a un centro de detención y lo que eso implica, o ser objeto de discriminación y estigma en los centros educativos y/o en sus barrios.
“En cada video sentí que tenía un poquito de mi”, comentaron varios de las/os adolescentes y jóvenes que participaron en la presentación regional de la serie: “Cuentan lo que pasamos y no nos está denigrando, expresan lo que muchos sentimos y no podemos expresarlo”. Manuel, Estefanny, Felicia y Cris emocionaron a todos y todas con sus percepciones acerca de los episodios.
En el proceso creativo y en las voces participaron niños, niñas y adolescentes con referentes adultos privados de libertad. “Esta serie se hizo con mucho amor y con mucho respeto, nos entusiasma mucho el trabajo final, pero mucho más el proceso”, comentó Cielo Salviolo, Directora de Pakapaka.
“Estamos súper felices, porque el objetivo fundamental es darle visibilidad a la realidad que viven 2.5 millones de niños, niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe”, señaló Lía Fernández desde la Secretaría Ejecutiva de la Plataforma NNAPES.
Además, los cortometrajes están acompañados por una guía de actividades para madres, padres, educadores/as, docentes y todos/as quienes quieran abordar la temática con niñas, niños y adolescentes.
Esta organización fue creada en 2006 en Altos de Cazucá, precisamente en el barrio de Soacha, ubicado en la periferia de Bogotá, a partir de las problemáticas que vivían y viven los niños, niñas y adolescentes en esa zona. Desde sus inicios, el fútbol fue una herramienta para la inclusión social, que forjó la misión de la Fundación: activar el poder del juego para generar esperanza, autonomía y pertenencia. Actualmente, la organización desarrolla más de 20 propuestas, nucleando a más de 1500 niños, niñas y adolescentes.
En los últimos años, la organización ha incorporado una línea programática vinculada al sistema de responsabilidad penal adolescente, a partir de que algunos jóvenes con los que trabajaban fueron privados de libertad. En este sentido, se desarrolló una metodología en contextos de privación de libertad, donde los propios adolescentes lideran propuestas artísticas y culturales, acompañándolos en su egreso. A su vez, el equipo de Tiempo de Juego también ha desarrollado propuestas de atención para los/as jóvenes que han estado institucionalizados una vez que egresan.
En este proceso, se han encontrado con que muchos jóvenes tienen historias donde sus familiares están o han estado privados de libertad. Al mismo tiempo, varios de estos jóvenes privados de libertad tienen hijos e hijas pequeños/as.
La realidad que identifica Tiempo de Juego es la realidad de cientos de organizaciones en América Latina y El Caribe. Incorporar su mirada y su experiencia en esta problemática contribuirá al fortalecimiento y expansión de las acciones de nuestra Plataforma.
Se trata de una serie de cuatro capítulos realizada junto al canal argentino Pakapaka que contó con la participación de niños, niñas y adolescentes con referentes familiares privados de libertad.